Dos indicadores de confianza y uno de expectativas jaquean las esperanzas oficiales de cara a octubre. Falta mucho es cierto, pero el deterioro es muy grande y la probabilidad de darlo vuelta un gran interrogante.
Es la economía, en realidad más que eso.
Por un lado, la mini recuperación de fin de año se fue apagando, era
lógico. No hay plafón macroeconómico para un mejoramiento de las condiciones. El
modelo, tal cual fue concebido, se agotó y siguen
apareciendo señales irrefutables de que el enfriamiento aumenta. Son cada vez
más abarcativas y tiran por tierra los esfuerzos por colocar a la actividad en
un lugar en el cual claramente no está.
También calaron hondo las denuncias, que ya no sólo involucran segundas
líneas o al vicepresidente como años anteriores, sino que relacionan a las dos máximas
cabezas de los últimos diez años.
El hartazgo hacia una forma de ejercer el poder es otro elemento, que empezó
a materializarse en aquel 18N y siguió apareciendo en diferentes formatos.
Algunos índices pusieron sobre blanco y negro el cuadro de situación:
Uno, la Confianza de los Consumidores (UTDT) que vuelve a
deteriorarse en mayo y disminuye 5,5% mensual y 10,3% interanual. La evolución
decreciente de los últimos meses es más
que notoria. Se registra un descenso de 12% en tan solo tres meses y el nivel
actual está solamente 5% por encima al registrado en junio 2008 (peor momento
de la crisis del campo) y 4% arriba de la medición de junio 2009 (elección
Legislativa 2009 en la cual el oficialismo fue derrotado). Buceando en el reporte se encuentra que las expectativas acerca de la situación
macroeconómica de corto plazo caen 17,5% y alcanzan su nivel más bajo de la
serie. Un dato para no desestimar, teniendo en cuenta el origen del caudal
electoral del oficialismo, resulta el hecho de que la percepción de los
sectores de bajos ingresos también registran el nivel más bajo, en situación
macroeconómica, desde que se elabora el índice.
Paralelamente, el Índice de Confianza en el Gobierno (UTDT) presenta un
comportamiento similar. En el periodo (octubre 2012–marzo 2013) se registran
mejorías, pero a partir de allí todo es deterioro. Los meses de abril y mayo
son fuertemente negativos para el índice. Si se tiene en consideración el
acumulado hasta el tercer mes del año se registra un ascenso del 4%. Ahora, llegando al
quinto mes la tendencia se revierte y se acumula una contracción del 23%. En
mayo la Confianza en el Gobierno se reduce 19% mensual, 33% respecto a la
registrada en mayo 2012 y se sitúa solamente 6% por encima a la junio 2009.
Existen varios agravantes adicionales respecto a la Legislativa 2009. Uno
de ellos lo constituye el hecho de que las expectativas inflacionarias son
bastante más altas. Mientras en aquella oportunidad la inflación esperada para
los próximos doce meses ascendía al 20% de acuerdo a la Mediana de respuestas,
en la actualidad es diez puntos porcentuales más alta.
Si las elecciones de octubre constituyen tal como se plantea una piedra
angular para la continuidad del gobierno en el poder, el paisaje que se va
modelando se parece, entonces, a un final de ciclo.